viernes, 1 de agosto de 2014

¿Cuándo se cree que se dio el poblamiento de Costa Rica, en tiempos pre-colombinos?

Por Eddie Jiménez Ramírez (Antropólogo)
Documento Inédito. San José, Costa Rica. 01/08/14
  Se habla de que el poblamiento costarricense desde el 10000 a.C, lo cual es muy difícil de determinar, ya que la evidencia arqueológica es muy escasa para esa época; pero a partir del año 1000 a.C, se puede establecer que las sociedades humanas desarrolladas en este tiempo en Costa Rica eran nómadas, con un agricultura incipiente, no jerarquizadas, donde el intercambio de bienes o excedentes no era muy común, y si este se realizaba, era a muy baja escala con los vecinos más cercanos, ya que estos ocupaban grandes extensiones de terreno, utilizando muy poco el recurso natural y la transformación de este, por lo pequeño de los grupos humanos.
  Paulatinamente se comienza una especialización de la agricultura y la creación de cerámica para la contención, el transporte de los productos, la obtención de agua, por el resultado de una semi-sedentarización que trae consigo el crecimiento demográfico, por lo tanto, la producción de alimentos aumenta.
  El cultivo es de roza y quema, se comienza a dar una pequeña estratificación por medio de un ancestro en común, pero aún siguen siendo clanes familiares donde no se nota el poderío económico-político de un personaje en particular. Su economía se basa en el cultivo, la recolección y la casa de animales.
  Con forme pasa el tiempo y se asientan de manera definitiva los grupos humanos en un área determinada, la demografía crece, se depende más del cultivo intensivo, mostrando una especialización por parte de ciertos personajes; emergiendo a su vez, otros actores especializados en religión y política, complementándose el uno con el otro, validándose entre ellos por medio de la religión que autentifica el poder del “cacique”, y este último, profesando la religión que el “chaman” instauro, para que sus palabras tengan carácter de realidad y de verdad absoluta.
  Ya con la instauración del poder social por parte de un individuo, este delega funciones a sus subordinados, creando diferenciación social, donde los individuos que están bajo las ordenes de los diferentes personajes con un cargo político específico, cumplen con directrices constructivas en forma de caminos, calzadas, túmulos, terrazas, acueductos, centros ceremoniales, montículos, armas, cerámica especializada de huso religiosos o cotidiano, lítica en forma de metates, cabezas trofeo, lápidas, petroglifos, manos de moler, que representan a deidades o se limitan a facilitar la preparación de alimentos. Además se incorpora la orfebrería.
  Para el momento de la conquista, estas sociedades complejas, cuentan con instituciones propias de carácter político, religioso, estatal, bajo el mando de un cacique principal y otros secundarios esparcidos a lo largo de los terrenos que dominan. Se dan conflictos con otras sociedades por la obtención de terrenos aptos para la caza o el cultivo.
  Si bien es cierto que tenían conflicto con sus vecinos, de igual manera se daba comercio de excedentes entre ellos, estableciendo tratados comerciales de mutuo beneficio.
  Estas formas de vida nos remontan a desarrollos sociales de la parte Norte y Sur de América, donde grupos humanos como los paleoindios en un principio, los Anasazi, Iroquenses, Olmecas, Toltecas, Mixtecas, Aztecas, Mayas, Incas, entre otros, mostraron un desarrollo igual o parecido.
  Para terminar, es importante recalcar que la evidencia de poblamiento en Costa Rica antes del 10000 a.C es muy escasa, no por que no haya, sino porque estos grupos humanos desarrollados en estos tiempos, vivían dispersos en extensiones grandes de terreno, y los procesos erosivos naturales, o los procesos antropogénicos, han sepultado evidencia de la existencia de estas sociedades; en donde el factor "suerte" es sumamente importante, ya que sus descubrimientos son más por casualidad, que por virtud del investigador.

“Estereotipos presentes en los medios de comunicación colectiva y en la vida cotidiana del costarricense”


 Antropólogo Eddie Jiménez
Documento Inédito.
San José, Costa Rica. 01/08/14
  Dentro de la cotidianeidad de cualquier individuo costarricense es común el “bombardeo” de estereotipos ya sea por parte de los medios de comunicación, o de la vida misma en donde el simple hecho de desplazarse ya sea al trabajo, centro de estudio, o realizar una encomienda; se nos provee a lo largo del trayecto anuncios publicitarios donde una bebida gaseosa te hace más feliz, o unos chicles te sacan de tu oscura realidad y te llevan a un viaje maravilloso montado en una paloma.
  Estos mensajes encuentran su promulgación en especial en las industrias de la comunicación a gran escala “cuya finalidad última no es otra que la de crear formas de control social a través de sistemas altamente formalizados de consumo cultural” (Lomas y Osorio, 1993) modificando pensamientos, además de crear características propias de grupos humanos, los cuales (según ellos), deben de comportarse de una manera en específico, o ser limitados en sus pensamientos, sin dejar de lado, actividades ilícitas a las cuales deben de dedicarse simplemente por su nacionalidad, color de piel o religión que profesa.
  Hay que destacar que los seres humanos nos regimos bajo códigos que interiorizan nuestro ser y nos convierten en seres individuales, pero aun así, siempre vamos a sentir identificación hacia un grupo en específico, ya que la cultura es una vía de integración de los seres humanos donde los objetos e ideologías encarnan los valores hegemónicos de una comunicación cultural, dirigida a un público meta (Lomas y Osorio, 1993).
  Los medios de comunicación colectiva han ido modificándose y alcanzando nuevas fronteras, donde su mensaje llega de forma directa; modificando pensamientos, carácter, convivencia, comunicación, formas y modos de vida, lo cual nos convierte en grupos humanos globalizados, unidos por un pensamiento, por la forma de vestirnos, por un comportamiento en común, transformándonos en un “todo”, con individuos que se identifican a largas distancias.
“Una de las nuevas formas mediante las que los sectores dominantes ejerce el control y el monopolio de la fabricación y difusión de productos culturales, se traduce en la llamada “cultura de masas”, llamada también “transnacional”, debido a su carácter hoy día casi mundial que sobrepasa fronteras nacionales” (Barzuna y Caserón, 1989)
  Los medios de comunicación se establecieron firmemente en la sociedad y en nuestro diario vivir, incorporando una serie de estereotipos, que permitan arraigar y dar continuidad a su hegemonía, ya que el descarte de una parte de la población por medio del desprestigio ideológico, cognitivo, moral, reduce la competencia directa que podrían tener, ya que sea como sea, esto es una carrera por la lucha del poder de la sociedad por medio de la economía o el pensamiento, a sabiendas de que el comportamiento humano nos insta a adherirnos ya sea, de forma directa o por obligación, a un grupo social determinado que nos induce a una forma de vida, que ha sido instaurada, por el grupo que está en el poder.
  Estos grupos traen consigo:
“Valores, disposiciones, hábitos, sentimientos y creencias definidas, referidas a sí mismos, y que ahora las refiere el también a los integrantes del grupo y a este como un todo. Un ser humano con premoniciones, frustraciones, inhibiciones y temores introduce estos esquemas en el grupo”  (Beal et all, 1971)
  No se puede dejar de mencionar que los medios de comunicación colectiva, generan conciencia en la población, en cuanto a la utilización de los estereotipos en nuestro diario vivir que solo genera diferenciación y estratificación social, lo cual es propuesto como indebido. Cabe destacar, que la programación que nos ofrecen día a día, es un reforzamiento de los estereotipos ya establecidos, por medio de la visualización de formas de vida o capacidad cognitiva asociadas a nacionalidades específicas, formas de pensamiento por el color de su pelo, o desagrado social por su peso.
 Nos dicen que el enmarcar a un individuo en una forma de ser o de vivir, por lo que él representa como humano, es un pensamiento equivocado, que no debe de ser reproducido por las demás personas, tal como los anuncios de “La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días” donde nos muestran valores y comportamientos humanos que deben de ser “pasados” a las demás personas, para vivir en una mejor sociedad. Estos anuncios duran treinta segundos y los pasan unas diez veces al día en una solo televisora; más sin embargo, estas mismas televisoras presentan programación como “Monster Higth”, “Los Picapiedra”, “La Pensión”, y todo tipo de novelas (por mencionar algunos programas), donde nos muestran formas y modos de vida que deben de desempeñar los individuos que presentan las mismas condiciones sociales, económicas, de edad o género, inculcando en el espectador, normas a seguir socialmente instauradas, limitándolas a cumplir solo con la función que se les fue otorgada.
“El individuo se incorpora a la sociedad y ocupa en ella un lugar: como propietario de los medios de producción o como asalariado, donde se presentan elementos como el autoritarismo, relaciones machistas, riqueza como don, formas de intercambio, tiempo libre, lo bueno y lo malo, delincuencia, ciencia al servicio del mal, competencia” (Barzuna y Caserón, 1989)
  Se debe de hacer diferencia del producto final de los medios de comunicación, el cual genera “cultura de masas”, donde se estandariza al individuo apoyándose en patrones o moldes de conducta que no permiten asociar ni identificar  de forma particular, ya que este concepto no es lo mismo que el de “cultura popular”, que encierra en sí mismo, un proceso de identidad que caracteriza no solo al grupo humano como tal, sino que determina de igual manera, al individuo que lo conforma.
  Si partimos del hecho de que la “cultura de masas por una parte enajena, desvincula a los seres humanos de toda capacidad de decisión autónoma” (Márquez, 1980), podríamos entender el ¿por qué? de algunos comportamientos de ciertos “grupos sociales” que han adoptado a cabalidad, el rol que se les ha asignado por la sociedad en la que viven.
  El problema que se presenta en promulgar la práctica de estereotipar a parte de la población, es que conforme pasa el tiempo, se arraiga  más en los individuos, y esta se llega a desarrollar de manera natural en las nuevas generaciones, las cuales darán uso de los estereotipos de forma inconsciente y sin el más mínimo remordimiento; sin dejar de lado, que dicha agresión llega a establecerse como una realidad, inclusive en los individuos que sufren este tipo de actos, despojándolos de todo tipo de aparato crítico que luche en contra de esta práctica social.
  “Los medios de la comunicación masiva han generado un lenguaje universal en el que prevalece la banalidad y el mal gusto. La agresión a la inteligencia implica una forma del dominio espiritual de las masas. La disminución de todas las formas del ejercicio crítico propicia la enajenación: la conciencia individual y colectiva queda dormida” (Márquez, 1980)
  Es poco entendible que ciertos grupos sociales estandaricen modos de vida, formas de ser o de pensar, para satisfacer necesidades económicas o egocéntricas, donde el “yo soy superior a este o al otro” prima sobre todo nivel de conciencia y sentimiento que se puede tener hacia otra persona.
  Establecer parámetros de criticidad en los jóvenes, en cuanto a productos visuales que se les ofrecen de manera diaria ya sea en la televisión, radio o internet, podría aminorar las consecuencias que afectan a los que sufren de actos discriminatorios, ya que esta forma de ver al otro, muchas veces se convierte en el llamado “bullying” que significa a grandes rasgos, a todas las formas de agresión, intencionadas y repetidas, sin motivo alguno, adoptadas por uno o más personas, hacia uno o más individuos. 
Es, pues, la relación entre los medios de comunicación y los jóvenes una relación compleja en la que las generalizaciones no han de tener cabida; no hemos de verles como simples víctimas del sistema ni como agentes sociales imprescindibles, si no como otro grupo poblacional susceptible a los mensajes enviados pero también capaz de observarlos bajo un prisma más analítico. (Folgueras, 2011)
  Como consideraciones finales, es necesario el encaminar de manera diferente el tipo de humanidad que somos hoy en día, y la que pretendemos ser en el futuro, pensando más en el “otro”, formando una sociedad más igualitaria libre de perjuicios creados a conveniencia por un grupo que pretende sacar provecho de sus creaciones sociales, reflejadas en la economía que perciben, o en el poder que tienen y quieren perpetuar.
  No seamos presa fácil de este tipo de información tergiversada, convirtámonos en críticos de todo aquello que se nos ofrece en “bandeja”, por medio de los aparatos comunicativos presentes en la sociedad, siendo estos la televisión, la radio y el internet.
  No es utópico el despojarnos de los estereotipos implantados en la sociedad, ¡y si lo es!, luchemos para que se convierta en una realidad, el poder entendernos, comprendernos, respetarnos como lo que somos, una sola humanidad que presenta distintos “matices”, llena de diversidad, creencias y pensamientos que nos individualizan, pero a su vez, nos unen como seres pensantes que somos.
  
BIBLIOGRAFÍA
Barzuna, G. (1989). Caserón de teja: Ensayos sobre patrimonio y cultura popular en Costa Rica. San José, Costa Rica: Editorial Nueva Década.
Beal, G. y otros (1971) “Una estructura para el estudio de la acción de grupo” Condición y acción dinámica del grupo. Editorial Kapeluz. Buenos Aires. Argentina.
Folgueras, P. (2011) Series de televisión y jóvenes: estereotipos y relaciones de pareja. El caso de La que se avecina. Trabaj Fin de Máster. Master en Estudios Feministas. Universidad Complutense de Madrid. España.
Lomas, C. y Osorio, A. (1993) “Sistemas verbales y no verbales de la comunicación y enseñanza de la lengua”. El enfoque comunicativo en la enseñanza de la lengua. Paidós. Barcelona. España
Márquez Rodiles, Ignacio. (1980). “El desafío de la tecnología de los medios de comunicación y la educación nacional”. Revista Educación. Volumen 4. Número 2. Páginas 87-95. Universidad de Costa Rica.



viernes, 30 de diciembre de 2011

EL país del Vacilón

El País del vacilón.
¿Es nuestro país una verdadera burla para los políticos?
O ¿nosotros mismos hemos creado una clase política deshumanizada y desinteresada por el pueblo?
Solo en nuestro país se de esta “chota” politiquera, en la que personajes corruptos llenan la palestra política de engaños y mentiras, en las que el beneficio propio es lo que prima y no el bien común, en el cual el clientelismo, sobornos, malversaciones están a la orden del día, cual menú en un restaurante.
Solo en Costa Rica se enjuicia a unos expresidentes y a otros no. Esto no tiene que ver con ningún color político ya que gracias a Dios no tengo ninguna preferencia por uno de ellos, pero se me hace muy extraño el ver que a Miguel Ángel Rodríguez y a Calderón Guardia si se les abre pena judicial y a otros más bien se les ensalza como “mártires de la patria”
Se acusa a medias a Figueres, sin sentar bases firmas sobre un posible acto delictivo; a Oscar Arias se le insinúa un posible tráfico de influencias y a su hermano por una supuesta malversación de fondos; pero todo sobre una endeble demanda que sin una justificación realmente valida para poder desarrollar un juicio, no se puede acusar a nadie ¿Porque lo digo? Por la razón de que si están libres debe ser porque no se planteo bien el hecho corrupto para con los sospechosos.
Y ahora para terminarla de hacer, se aparece José María Figueres, llorando por un tamal y bajo la complicidad de Ignacio Santos, recuperan a un personaje corrupto y descarado, ya que su huida repentina del país ante las acusaciones que se le estaban formulando, no fue cosa de hombres ni mucho menos.
Eso si hay que reconocer que no fue tan ingenuo como lo fueron Miguel Ángel y Rafael Ángel Calderón (que de ángeles no tienen lo más mínimo), que se bajaron como estrellas de cine de un avión y los metieron en una “perrera”, como a cualquier roba celulares de San José.
Hay que abrir bien los ojos como costarricenses que somos y no tragarnos más estas patrañas politiqueras, ya que con la novela que se armó Figueres, más de uno se la “trago” y el gran problema es que a como se ve el panorama actual, en la que una ciudadanía desinteresada por la política interna, permite que estas mismas personas que ya tuvieron su oportunidad de gobernarnos y lo hicieron de una mal manera, vuelvan a dirigir nuestras vidas, ya que “con la forma en que se maneja el barco se pueden marear los marineros”.
Dejemos de lado a esta clase política obsoleta y mal intencionada y tratemos de enrumbar a este país a un buen camino, pero esto todos como ciudadanos y no delegar a unos pocos esta tarea, ya que así es como comienzan los poderíos incontrolables.
Espero que se de una renovación en todos los partidos políticos en los que emerjan nuevas caras y nievas ideas, que lleguen a refrescar esta arena política que este por demás decir que ya esta muy embarrialada y no se le ve por donde se pueda mejorar.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

“Observando, analizando y preguntando”

Reporte
Descripción
Mediante el uso de técnicas de observación no participante y de la entrevista, se procedió a darle seguimiento a un grupo de niños de edades comprendidas entre los cuatro y los catorce años, en los juegos que a diario ejecutan todos como grupo.
Tenemos que destacar, que desde antes de realizar dicho estudio, ya de antemano se había consultado a sus padres y les habíamos pedido el permiso correspondiente, para poder realizar tanto la observación como las entrevistas, no sin antes presentarles el objetivo de nuestra investigación.
Objetivo.
Mediante el seguimiento visual y la conversación, pretenderemos obtener información pertinente y veras, sobre las diferentes jerarquías de poder que surgen en un grupo de niños en la práctica de sus juegos y de que estas nacen por estructuras sociales de conducta, creadas en el seno de la familia, que se verán reflejadas en el individuo en todas sus relaciones sociales.
La finalidad de este trabajo, es la de distinguir, ¿qué sería capaz un niño de hacer, solo porque se lo ordene otro? Y además poder demostrar que en la niñez es cuando se van formando las conductas a seguir por parte de nosotros, que nos regirán en nuestra edad adulta.
Metodología.
Primero delimitamos el área de trabajo, enfocándonos en una zona urbano marginal de la provincia de San José, Costa Rica, llamada Proyecto Pro luz Villa Cruz, esto para obtener mejor la información de un grupo pequeño de niños, además de la incorporación de la observación no participativa y el uso de la entrevista directa, para poder enriquecer más nuestro trabajo.
Partiendo de los resultados que arroje nuestras investigaciones, podremos distinguir e interpretar la información que emane de las fuentes principales de estudio, en la cual nos enfocaremos para poder analizarlas y extraer todo aquello que será esencial para poder lograr nuestro objetivos aquí planteados.
Hipótesis.
¿Hay rangos de poder dentro de los niños y estos a su vez pueden demandar directrices que vallan en contra de sus valores, y estos a su vez serán ejecutados ya que fueron dadas por esta imagen de poder creada dentro del grupo?
Desarrollo.
Tomando un día sábado como referencia, para de esta manera poder observar a la mayor cantidad niños pertenecientes a un grupo de juego que se forma en las afueras de sus casas, esto desarrollándose en la comunidad llamada: “Proyecto Pro Luz Villa Cruz”, este lugar no cuenta con zonas de juegos para los niños, así que ellos utilizan un lote baldío y la calle principal en donde transitan una gran cantidad de autos.
Desde horas de la mañana los niños se van agrupando poco a poco en el frente de sus hogares. Por lo general son los más pequeños que comienzan a llamar a los demás compañeros de juegos, siendo los de mayor edad los que determinan a qué horas y donde se reunirán para jugar.
Después de acatar órdenes y de reunirse en el lugar estipulado por los mayores del grupo, estos proceden a analizar las distintas formas en que podrían realizar sus juegos, ya que estos demandan una serie de directrices y normas que procuraran que el juego sea lo mejor ejecutado posible (siempre esto desde sus perspectivas).
Tomando una distancia prudente para de esta manera no obstruir su campo de juego y a su vez que no se sientan observados por parte nuestra, ya que esto podría provocar que el desarrollo de sus actividades no se dé, de la manera más óptima para nuestros intereses.
Procedimos a la observación no participativa y a tratar de distinguir diferentes momentos en los cuales se dieran conflictos que ameritaran la intervención de los encargados en impartir la autoridad, ya que este sería un referente a seguir, que nos proporcionaría y dilucidaría en un principio quien ostenta el cargo de “líder” dentro del grupo de juegos.
Pero de manera casi inmediata se nos ofreció esta información, ya que desde un inicio los de más edad, tomaron el control de la situación y comenzaron a dominar la escena, pero de sobremanera emerge la imagen del niño que tiene mayor edad que los demás.
Para poder ilustrar mejor la situación y poder trasladarlos al lugar, les diremos que ellos procedieron a ir hacia el lote baldío que se encuentra en el frente de la calle, el cual pertenece a una señora dueña de unos locales que dan hacia la calle principal de Hatillo Centro, y este lote se encuentra en la parte trasera de los mismos y colindan con las casas de los niños.
Tres niños de cuatro años, tres de ocho, dos niñas de once, una de doce, un niño de trece y el mayor de catorce años, son los que conforman este inusual grupo de juegos, ya que las edades que comprenden son muy variadas y en un principio se creería que no podrían compartir juegos juntos, pero en este grupo si se da, por la razón de que todos los niños que pertenecen a este grupo de juegos, son los únicos que tienen edad suficiente para poder participar de ellos.
El proceso de inicio para poder ingresar al juego, es el de pertenecer a un equipo, el cual será formado por los dos niños de más edad, los cuales escogerán a sus acompañantes y a raíz de esta práctica ,se dará una serie de discriminaciones a aquellos que se le dificulta ejecutar las acciones que demandan los juegos que practican.
Primero proceden a jugar “La anda”, siendo los más pequeños en edad, los que sufren las consecuencias de sus limitaciones físicas y tienen que pasar un largo tiempo corriendo detrás de todos; pero este formato de juego se detiene, ya que el de mayor edad, decide de que es hora de ponerle más movimiento al juego y él se ofrece a ser el que tenga que perseguir a los demás.
¡Claro! de una manera más rápida, él logra tocar a la mayoría de los integrantes, no sin antes propiciar un “pequeño”, pero efectivo golpe, ya sea en la cabeza o en el hombro de sus compañeros, a lo cual muchos de ellos les causa dolor, pero él de mayor edad, detiene este llanto de inmediato, por medio de la persuasión: - “no sea tan “maricon”, si llora no juega más”.- Dicho esto el pequeño asiente la orden y sigue jugando para no ser excluido del mismo.
Después de una hora cambian de juego, el cual es llamado “hombres agarran a mujeres”, en el cual, los varones de todas las edades tiene que agarrar a las niñas y llevarlas a un lugar en específico. Está por demás decir que las formas en que incurren para poder derribar a las niñas son por métodos de forcejeo, zancadillas y demás acciones que pueden causar un daño físico a ellas.
Lo más sorprendente de todo es que, ellas aun y cuando se les infringen dolor y maltrato, la gran mayoría sigue jugando. Los varones toman los consejos de los mayores, siendo estos que: - “vean como lo hacemos, para que después lo hagan ustedes y podamos ganar el juego-
Se dan diferentes disputas en el desarrollo de los juegos por parte de todos sus integrantes, y se emiten criterios de expulsión para con uno de ellos. Esta decisión será tomada, ¿por quién más?, ¡Claro!, el de mayor edad, que dará su veredicto casi siempre enfocado hacia favorecer, a quien más le convenga a sus intereses propios; o si no, cuando rondan la misma edad, los pone a “pelear” y el que gana, se queda y el que pierde será expulsado y humillado por parte de todos.
Si alguno de los integrantes decide apoyar al expulsado, será recriminado e invitado a seguir el camino de su amigo y a no participar más en los juegos que ellos harán.
Estos dos casos son los que más nos llamaron la atención, por ser los que demostraron una gran influencia de mando por parte de los supuestos “lideres” hacia todo el grupo, porque en un momento dado, se separaron y se pusieron a jugar en pequeños grupos pero ya de manera individual cada uno de ellos.
Al termino de sus actividades, procedimos a preguntarles de manera grupal, los diferentes cuestionamientos que nos surgieron a partir de lo que logramos divisar en el trabajo de observación, ya que por más que uno quiera “cualquier investigación social toma la forma de observación participante: implica participar en el mundo social, cualquiera que sea su papel, y reflexionar sobre los efectos de esa participación” (Hammersley, Atkinson: 1994,12).
No todos contestaban las preguntas en un principio, y los pocos que lo hacían, estaban bajo la mirada fija de los mayores, ya que pareciera que se quedaron no para participar activamente, sino para supervisar que no fueran acusados de algo indebido o que sin querer los más pequeños hablaran de más y los metieran en problemas.
Así que decidimos hablar con todos en un principio y con los de menor edad en una segunda parte, en la que no se vieran amedrentados por los demás y esto nos diera como resultado, una entrevista llena de desinformación por parte de los integrantes del grupo de juegos.
En la primera entrevista, se dijo por parte de casi todos los niños, la respuesta de que, los juegos eran escogidos por todos y que en un momento dado, jugaban lo que algún niño de los más pequeños dijera. Además de que las reglas las hacen entre todos y que juegan cosas en las que nadie saldría golpeado.
Se nos dijo que nadie es obligado a hacer algo que no quisieran hacer y que cuando alguien pelea, se saca del juego, ya que a ellos no les gusta los problemas con los papas de los más “Carajillos”, según nos dijeron.
También expresaron que nadie mandaba en los juegos y que todos tenían opinión en las conversaciones que emanaban de los mismos. Que todo aquel que no se sentía cómodo con lo que jugaban se podía ir a la casa y que el otro día, sería igual de aceptado.
Ya más tarde ese mismo día, nos pudimos reunir con los más pequeños del grupo, y hablar de manera más libre sobre los temas, que en un principio vacilaban en contestar, pero con forme fue pasando la entrevista, comenzaron a tener más confianza y se “soltaron” a hablar.
Lo más interesante es que se dieron declaraciones contradictorias a las de la primera entrevista, en la que estaban todos los integrantes del grupo, ya que se nos dijo que los juegos los escogía el de mayor edad y que las reglas se daban por él y los que lo seguían en edad.
Se nos dijo que a veces para poder jugar, les dicen que le den una patada a alguien si quieren jugar, de lo contrario se pueden ir. Es aquí donde les pregunto a los niños del grupo de juegos:
- ¿Alguna vez han hecho algo que no querían, pero si no lo hacían se tenían que ir? A lo que me contestaron que sí.
- Y ¿Cómo cuales cosas?
Unos dijeron que bajarse los pantalones, otros que correr descalzos en las piedras y algunos dijeron, que si no le decían a un niño que no jugara con ellos, no podían jugar y se tendría que ir.
- Y ¿Por qué es que ustedes le hacen caso a ellos (los lideres)?
- “Por qué ellos son los mayores”. (nos contestaron todos por igual).
- Y ¿de dónde sacan la idea de que hay que hacerle caso a los mayores?
- “De mis papas, que nos dicen que hay que hacerle caso a los mayores y no hay que faltarles el respeto”.
“Y además, él siempre nos dice que es el mayor y hay que hacerle caso” (nos dijo un niño)”.
Y con este comentario dimos por terminado la sección de entrevista con los niños.
Nos pareció muy interesante el obtener la respuesta de que “hay que hacerles caso a las personas mayores que uno”. Y que esta idea provenga del seno de sus propios hogares, además el hecho de que en definitiva, los niños hacen caso y realizan acciones por mandato de una figura de poder reflejada en un niño de mayor edad.
Todo esto refuerza nuestra hipótesis, la cual es ¿Hay rangos de poder dentro de los niños y estos a su vez pueden demandar directrices que vallan en contra de sus valores, pero aun así serán ejecutados ya que fueron dadas por esta imagen de poder creada dentro del grupo?
¡Pues sí! Y la reforzamos con las respuestas que recibimos de los niños en observación, ya que estos denotan una serie actos de obediencia a la persona que les proyecte respeto o don de mando, que estará reforzado por la idea preconcebida de que hay que hacerles caso a los mayores.
Esto proviene de una enseñanza de los padres para con los hijos, que nace de la necesidad de crear respeto para las personas que son adultas, ya que nuestra sociedad hoy en día está muy carente del valor y los cuidados que hay que tener con nuestros adultos mayores. Pero hay que tenerles respeto desde el punto de vista moral y humano; pero esto no es muy especificado por parte de los padres, y los niños aducen que todo aquel que tenga más edad o mayor tamaño que él, le puede dictar órdenes y mandatos los cuales tiene que acatar.
Y todo esto viene de la idea instaurada por nuestra sociedad, de que siempre debe de a ver un subordinado y un jefe directo (capitalismo), para que todo funcione bien y siga su curso normal de “Desarrollo”. Si no veamos que por lo general, siempre que alguien es despedido, la mayoría de los comentarios por parte de los padres es el de:
- “Lo más seguro es que usted no le hacía caso a su jefe”
O el primer día laboral de nuestras vidas, que se nos dice:
- “Hágale caso a su jefe”.
- “No responda mal y sea bien educado, haga lo que le digan para que no lo despidan”.
A través del tiempo se nos enseña que hay que respetar a los mayores, a los profesores, al doctor, en fin a todo aquel que por las experiencias vividas por cada individuo, le infrinja un respeto inmerso en una construcción social de conducta.
Resaltamos que socialmente se nos instaura obediencia laboral, social y educacional (entre otras más) y esto es insertado desde nuestra niñez, y a raíz de esta secuencia de diligencias que estamos acostumbrados a seguir por mandato de un ente superior, puede que en más de una ocasión incurramos en actos que no creeríamos ser capaces de realizar.
Un estudio realizado por el psicólogo Stanley Milgram, llamado “Experimento Milgram” en la Universidad de Yale, demuestra como un individuo es capaz de llegar a cometer actos que podrían incurrir en la muerte de otra persona, solo por seguir una orden que emana de una autoridad (en este caso), de un supuesto científico, que le ordena que le de descargas a un individuo, por contestar mal una pregunta y con forme se va equivocando, se va incrementando el voltaje, que podría acabar con la vida del entrevistado.
Otro ejemplo es el experimento “Stanford”, en el cual unos estudiantes se someten a un estudio de comportamiento, teniendo que vivir como reos de una cárcel y otros como policías penitenciarios a cargo de estos “reos” (estudiantes).
Se les indica que tomen muy enserio su papel y que lo vivan en “carne propia”, para que el estudio arroje la mayor cantidad de información y que es muy necesario que se comporten de acuerdo al papel que se les asigno.
Pasaron seis días de estudio y todo se salió de control, ya que estudiantes amables se convirtieron en desalmados carcelarios, los cuales solo sabían infringir dolor y castigos. Y por otro lado los “reos”, los cuales se volvieron dóciles, inseguros y culpables de una realidad inventada por un estudio científico, el cual, les propuso que lo vivieran de una manera “veras” y al seguir las ordenes, perdieron toda perspectiva de la realidad, ya que se ocuparon varios días para que volvieran a su vida normal.
Esto reafirma nuestra idea de que si se le ordena a un individuo por medio de una imagen de autoridad, que realice una acción (cualquiera que esta fuera), la gran mayoría lo haría, tuviese las consecuencias que tenga la acción de sus actos, ya que el estudio “Milgram” arrojo datos de que un ochenta por ciento obedece y ejecuta, sin mirar las consecuencias.
Un estudio de la Universidad de Colima, hace una reflexión sobre la manera en la que los modelos familiares y sociales influyen para la conformación de la identidad del niño(a) desde el juego, viendo el desarrollo de las ideologías que socialmente se instauran desde el hogar del niño. Este estudio se llama “Del juego de los niños en transición” de Gloria E. Briceño Alcaraz.
“De ahí que el juego y la cultura sean inseparables, pues es al interior del grupo cultural y de sus actividades sociales son donde el juego adquiere sentido y alcanza su finalidad” (Briceño: 2001,72), finalidad que se ve madurada en la adultez del individuo.
Es importante darnos cuenta de que en definitiva este proceso de creación de comportamientos sociales, debe ir acompañado de la debida instrucción de la enseñanza por parte de los padres y delimitar muy cuidadosamente, una serie de aristas que hacen la excepción a la regla, para que a su vez, el niño no salga perjudicado de ninguna manera posible.
“Se expone al niño desde temprana edad a fuertes presiones y demandas provenientes de su medio social (competitividad, demostración de logros escolares, buen comportamiento y limpieza personal). Demandas que están basadas en los valores de una sociedad competitiva e individualista que considera vital inculcar desde la niñez el afán de logro” (Briceño: 2001,73).
Conclusiones.
Creemos muy conveniente el alertar a los padres en especial, a que cuando le hablen a sus hijos lo hagan de una manera muy clara y que le especifiquen muy bien a quien se refieren cuando se da un consejo.
No dejemos puertas abiertas a la confusión, ya que ellos son muy susceptibles a cometer errores y dejarse llevar por cualquier situación. Esta bien, creemos valores en las nuevas generaciones, y démosle el lugar que se merecen nuestros ancianos y personas adultas que han aprendido de la vida y lo comparten con los demás.
Pero no le otorguemos el poder de nuestras vidas a cualquier persona, solo por el hecho de vivir en una sociedad estandarizada e inmersa en contrastes ilógicos, que solo quieren favorecer a unos cuantos, tales como los que resaltaba Tuaivii de Tiavea :
“Los Papalagi tienen una manera extrañamente confusa de pensar. Siempre se están devanando los sesos, para sacar mayores provechos y bienes de las cosas, y su consideración no es por humanidad, sino sólo por el interés de una simple persona, y esa persona son ellos mismos” (Tiavea: 1975,21)
Veámonos a nosotros mismos e identifiquemos todo aquello que estamos utilizando mal, para de esta manera tratar de mejorar y no seguir guiándonos a nosotros y a nuestros hijos hacía el mismo camino que hemos transitado por largo tiempo.
Pongámosle más atención a los niños y a sus conductas, veamos que lo enseñado por nuestra parte para con ellos, está siendo aplicado de la mejor manera y que no se está dando una situación en la que él pueda perjudicar a alguien o salir perjudicado.
Rompamos con estas cadenas de poder que desde nuestra infancia nos hacen daño y mellan nuestro futuro, no permitamos que una idea infundada en una premisa que parece inofensiva siga calando hondo en nuestro accionar, para que “Aquella hora de nuestras vidas no se borrará fácilmente de nuestras mentes y corazones… Todavía duraba, todavía dura la profunda emoción, la indeleble huella que los acontecimientos tan radicalmente “otros” tallan en el alma humana.”( Massó, Guijarro:2008,552) y las dejemos partir para que podamos seguir adelante.
Hagamos que nuestros niños crezcan en un ambiente sano; libre de violencia y de opresiones creadas por situaciones de poder que no tiene ni pies ni cabeza, en el que se relacionen con niños de igual a igual y se enseñen unos a otros. Pero no maldades ni castigos, ni tampoco, que una persona tiene el derecho de decidir por mí y ordenarme que hacer, sino, a como respetarnos y a vivir juntos de la mejor manera posible, en la que todos seamos iguales y nadie nos dicte nuestras acciones, como personas libres que somos.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Patrimonio Arqueológico ¿Para quién?

INTRODUCCIÓN.
Según la legislación vigente para nuestro país, todo lo referente a muebles o inmuebles, que hayan sido producidos por culturas indígenas que precedan a la cultura hispánica en el territorio nacional, serán consideradas como Patrimonio Nacional Arqueológico.
Todo esto bajo un marco jurídico legal, que velara tanto por la conservación y preservación de este patrimonio nacional, el cual deberá de ser un legado para las generaciones de nuestros días, como para las futuras.
Esto generándose en un idílico proceder tanto administrativo como legal, en el que se deberá de realizar todos los procedimientos establecidos, para que de esta manera, se pueda dar con el objetivo principal de la conservación del Patrimonio Nacional Arqueológico.
Pero:
- ¿Es este Patrimonio Arqueológico de todos como dice la Ley?
- ¿Qué tanto podemos disponer de él?
- Y más preocupante aún. ¿Qué posibilidad tenemos de poder apreciarlo de manera libre y sin restricciones?
Todas estas interrogantes y otras más, que nacerán del desarrollo de este artículo, serán vistas y expuestas de la manera más objetiva posible que se pueda, para poder abordar este tema de una perspectiva real, responsable y clara en la cual no quede la más mínima duda de lo aquí expuesto.
PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO
A lo largo de todo el territorio de Costa Rica, se han logrado localizar la cantidad de tres mil quinientos ocho (3508) sitios arqueológicos, repartidos de la siguiente manera:
Heredia 160 - Alajuela 463 - San José 353 - Guanacaste 988 - Cartago 453 - Limón 210 - Puntarenas 881. (Según la base de datos de sitios arqueológicos “ORIGENES” del Museo Nacional de Costa Rica).
Todos estos sitios han sido establecidos como Patrimonio Arqueológico Nacional bajo la “Ley Sobre Patrimonio Nacional Arqueológico”, en su Artículo 1, en el que dice:

“Constituyen patrimonio nacional arqueológico, los muebles o inmuebles, producto de las culturas indígenas anteriores o contemporáneas al establecimiento de la cultura hispánica en el territorio nacional, así como los restos humanos, flora y fauna, relacionados con estas culturas”

Partiendo de este concepto, podemos comprender y entender, como se norman en las bases de declaración de un lugar, para que este sea considerando dentro del rango de Patrimonio Nacional Arqueológico.
Es pertinente mencionar que en la “LEY DE PATRIMONIO HISTÓRICO ARQUITECTÓNICO DE COSTA RICA”, LEY Nº 7555, se nos informa de lo siguiente:

Artículo 2. Patrimonio histórico-arquitectónico.
“Forma parte del patrimonio histórico-arquitectónico del país, el inmueble de propiedad pública o privada con significación cultural o histórica, declarado así por el Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes de conformidad con la presente Ley.
Se declaran de interés público la investigación, la conservación, la restauración, la rehabilitación y el mantenimiento del patrimonio histórico-arquitectónico”

MARCO LEGAL.
Las leyes de nuestro país, contemplan el hecho de preservación y conservación de lo que se considera un patrimonio ya sea arquitectónico, como arqueológico, y lo declaran de interés social, para enmarcarlo dentro de una importancia de carácter de identidad nacional, todo esto bajo la premisa de que, “la historia es de todos y nos pertenece”.
Pero nadie se ha puesto a pensar, en el hecho de que la mayoría de estos lugares declarados patrimonios nacionales arqueológicos, no son de acceso libre para cualquier ciudadano, e inclusive, muchos de ellos tan siquiera son de conocimiento popular, ya que las normas de conservación son realizadas y puestas en práctica (no en todos los casos por igual), pero no se logra la divulgación necesaria para que este sea de dominio público.
Es una pena el saber que muchos de estos lugares están confinados dentro de terrenos privados y sin acceso alguno para la ciudadanía costarricense. Pero el problema no es tanto de que se encuentren en propiedad privada, sino de que la no explotación de este recurso, genera un desplazamiento de información y de conocimiento en la población, ya que no tiene acceso a ella.
La prohibición se da en la “Ley Sobre el Patrimonio Arqueológico” en su
Artículo 8, que nos dice: -“Se prohíbe el comercio y la exportación de objetos arqueológicos, por parte de particulares e instituciones privadas o estatales”.
Razón por la cual los propietarios de este terreno están atados de manos, ya que no pueden sacarle provecho a la situación y además están obligados a darle mantenimiento al sitio.
- ¿Y si fuera al contrario?
Si se les diera la oportunidad de poder exponer estos sitios (tratándose de fines comerciales), se daría el acceso de particulares a dichos lugares y estos a su vez, generaran bienes económicos para sus dueños, que podría incentivar a estos mismos, a dar un cuidado mucho más personalizado y eficaz, para poder verse beneficiadas todas las partes por igual.
Por qué hablo de que se les permita la explotación de este sitio (y sé que muchos podrán discrepar de mi pensamiento, lo cual es entendible), es por la razón de que si nos detenemos a analizar a la Constitución Política de Costa Rica, en su ARTÍCULO 45: “La propiedad es inviolable; a nadie puede privarse de la suya si no es por interés público legalmente comprobado, previa indemnización conforme a la ley”.
Podemos ver, que se les está privando a los dueños de estos terrenos, el aprovechamiento de ellos, acción que desencadenara un descontento a los propietarios, de poseer un bien y que este no le genere ninguna ganancia, más bien al contrario, solo perdidas.
Y es de todos sabido que en el caso de los sitios arqueológicos, no es de interés primordial el adueñarse de estos terrenos, por parte del gobierno, ya que no son una prioridad nacional el apropiarse de todos ellos, ya sea por carácter económico como comercial, por la razón de que el turismo internacional se ve más atraído por lo grandiosamente Monumental-Arquitectónico y no las estructuras de basamentos, calzadas, o cementerios de tumbas de cajón o de corredor que presenta nuestro país.
La idea de que lo “majestuoso” es lo más enigmático y especial, transmitido por diferentes países que viven del turismo arqueológico, se postra encima de lo fascinante e intrigante y de lo complicado, de las estructuras que se ven dentro de nuestro terruño.
Pero todo esto ha sido culpa solo de nosotros mismos, que hemos permitido que ideas locas y sin sentido, se primen, ante sociedades reales que se sobrepusieron a las adversidades de manera individual, que vivieron bajo normas sociales diferentes y demostraron que si se podía sobrevivir de esta manera, generando tecnología ya sea artefactual o cerámica, desplegando especialización en la siembra, arquitectura y escultórica.
La idea de que los propietarios de estos terrenos puedan hacer uso de ellos y los puedan poner al orden de la sociedad, nace de la inquietud generada, de que de una u otra manera, ellos son dueños de estos sitios y se ven obligados a mantenerlos en buen estado como lo dicta, la Ley sobre el Patrimonio Arqueológico Nacional, en su Artículo 2: “Toda persona que tenga un bien, de los que esta ley define como patrimonio nacional arqueológico, será responsable de su conservación”.
Además se hace mención de que nadie puede hacer uso del sitio arqueológico bajo el Artículo 8, en el que dice que se prohíbe el comercio y la exportación de objetos arqueológicos, por parte de particulares e instituciones privadas o estatales.
Entonces veamos esta situación un poco más detalladamente. Las personas que son dueños de estos terrenos, en los cuales se encuentra un sitio arqueológico, no pueden bajo ninguna circunstancia, hacer uso de ellos, ya sea para sacarle provecho económico o de uso de la tierra propiamente dicho.
Los ciudadanos costarricenses, no podemos ingresar a ver, ni a conocer, estas maravillas que el tiempo nos ha regalado, por qué los dueños de los lugares no nos permiten hacer ingreso libre al lugar, ya sea por razones de seguridad del sitio en cuanto a su integridad, como a la de su terreno como tal.
Entonces estos sitios están hay, sin que nadie los aprecie, los aproveche y esperando a que el tiempo y los pobladores de este país, los dejen en el olvido, no porque ellos lo quieran así, sino, porque las acciones tomadas por parte de las autoridades encargadas de ellas, lo estipularon de esta manera, ya que lo que se da es una conservación a ultranza y sin un sentido social alguno, de que sea de conocimiento popular esta información.

¿PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO PARA QUIÉN?
Partiendo de la información recopilada y plasmada en este trabajo, que fue utilizada como recurso clarificador de información, que nos pudiera poner el panorama entendible del cuestionamiento planteado en este escrito, para que los criterios que de ahora en adelante que se expongan tengan una lógica legal y no una mera especulación, o una información permeada de subjetividades marcada por intereses y explicaciones nacidas del imaginario colectivo que cree, que la única forma de que este patrimonio se conserve, es dejándolo solo y aislado, permitiendo que no el hombre pero si el tiempo, se ocupe de acabar con él.
Si no se permite que los dueños de los terrenos en los que se encuentran estos patrimonios puedan exponer estos lugares a la población, y de paso poder generar una economía que pueda sustentar la manutención por si sola del sitio, estamos generándole una problemática obligada al lugar en cuestión.
Más bien los dueños son restringidos, obligados a tener que cumplir una serie de mandatos que le generaran una gasto económico, en un bien que no les produce ninguna ganancia, es de más creer, que esto lo harán de una buena gana, con toda la disponibilidad y atención necesaria.
Nuestros gobiernos han dejado de lado toda la importancia de lo que es ser perteneciente a un pueblo. Este sentimiento que evoca el ser parte de algo; el sentir afinidad por cosas que sin ser propias, nos dan orgullo y admiración de ser parte de una sociedad que tuvo un pasado glorioso.
El problema nace, cuando necesitan hacer uso de esta herramienta llamada “Identidad nacional”, ya sea para poder avocar a un entendimiento como nación o para instar a emitir el sufragio, a un pueblo que ya no cree en nada y mucho menos en un país que ya no refuerza su pasado, que a su vez, no le genera ningún arraigo de importancia para que se sienta atraído por lo que aquí sucede.
Es contraproducente, el querer establecer un legado histórico a partir de nuestro pasado, en el cual se sentaran las bases de una identidad nacional capaz de sobreponerse a las diferentes problemáticas que demanda el mundo de hoy en día, ya que la nación necesita de la unión de un pueblo para sobrellevarlas y superarlas.
Pero al contrario, se permite que parte de nuestra historia llena de admirables procesos sociales, de exquisita arquitectura, de escultórica monumental y una técnica elaborada de producción cerámica, no sea explicada y apreciada desde el lugar mismo donde ocurrieron los hechos.
No hay aprendizaje más grande, del que nace desde la óptica, en donde lo visual acompaña al imaginario, creando un mundo mágico en el que el tiempo se pierde y se puede admirar todos estos procesos productivos del pasado, que nos darán un orgullo particular que será expresado por una sonrisa de admiración y complacencia.
Debemos de cambiar la legislación y aplicar nuevas ideas en el proceso de la creación de leyes que protejan a nuestra historia, en la que el gobierno este anuente a invertir, en el constructivo legal de acciones a seguir, para poder generarle y crearle un verdadero lugar de privilegio a todo lo que significa nuestro pasado.
Es nuestro deber como Arqueólogos, el estimular, divulgar e incentivar a la población en general, a que se informe y aprenda acerca de nuestro legado indígena. Pero esto debe de ir acompañado de un cambio desde las bases mismas, o sea, desde los futuros profesionales, para que esta génesis mental este acompañada de buenas ideas, que sean las correctas, para que generen un verdadero cambio, pero para bien de todos y no de unos pocos.
Esta idea de poner a generar dividendos a los sitios arqueológicos, para que estos se mantengan a sí mismos, va de la mano de una política clara, leyes muy específicas, y lineamientos a seguir por parte de todos, para que la protección y la proyección de nuestras maravillas arqueológicas, sea un punto atinado y no “la crónica de una muerte anunciada”.
Es hora de cambiar y para bien. Dejar de lado esta arqueología del olvido que se ha practicado hasta ahora, con un pensamiento retrograda, que lo único que ha generado, es información que se amontona en un estante o en una gaveta y no es de conocimiento popular.
Y hablo de conocimiento popular, porque si se publican trabajos arqueológicos, pero, ¿en qué espacios informativos? La mayoría de esta información no es del alcance de toda la ciudadanía, y lo único que genera es datos para un grupo de agremiados que se congraciaran y se admiraran pero entre ellos.
Es hora de que se incluya nueva información en el plan de estudios primarios y secundarios de nuestra nación, ya que es nuestro deber, dar a conocer otros grupos indígenas que vivieron y que aún viven aquí, los cuales están totalmente olvidados, tanto por el gobierno como por nosotros, ya que no se nos olvide, que primero nos formamos como antropólogos y después como arqueólogos.
Sueño con una Costa Rica llena de historia; con una Costa Rica que ama y admira todo su pasado, que lo engrandece, reafirma, acepta, promueve, y cuida, para que todo lo que fuimos sea conservado, expuesto, pero de una manera consciente, responsable, que genere a su vez, conocimiento social, no individual, ni mera mente gremial. Porqué solo de esta manera se dará, un patrimonio para todos y no, un patrimonio social restringido.

sábado, 11 de diciembre de 2010

"Ni soy de aquí, ni de allá, ni de este o aquel lugar, es más soy de todos lugares al mismo tiempo"

Venga, siéntese un momento y conversemos usted y yo. Saque un minuto de su tiempo para dedicárselo al planteamiento que le voy a presentar a continuación. No tenga pena ni pereza con migo, ya que tratare de ser lo más elocuente posible, lo más realista que se pueda y lo entretendré por unos minutos (bueno, por lo menos eso tratare).
Le hare una pregunta:
Cuándo realiza sus tareas cotidianas, no se ha puesto a pensar ¿Por qué “diantres” hago lo que hago todos los días? ¿Qué me obliga a seguir un cierto número de lineamientos, reglas, obligaciones y mandatos? En fin ¿Por qué me comporto, como me comporto?
¿Espero que alguna vez se lo haya preguntado? ¿porque si no? empezamos mal esta conversación. Pero si es así, permítame replantearle lo que quiero darle a entender.
Cuando usted hace sus tareas cotidianas tales como: bañarse, comer a ciertas horas, ir a trabajar, cuidar a sus hijos, lavarse los dientes, levantarse temprano o tarde, limpiar siempre su hogar, peinarse, tomar café, estudiar o llevar a sus hijos a que lo hagan, trabajar quince días seguidos para recibir el salario de los mismos, en definitiva, ¿por qué me comporto de una manera predecible, como si estuviera en piloto automático?
Le hago esta pregunta por la razón de que muchas veces hacemos propios cierto tipo de comportamientos y no nos damos cuenta de que para otras culturas, la manera de comportarse es diferente a la que yo acostumbro, lo que me generaría extrañeza y hasta indiferencia con este tipo de personas, ya que no hacen lo que yo hago, por lo que podría tildarlos de “cochinos”, “vagos” y otros términos más despectivos aún.
Esto sucede por qué no logramos comprender, de qué inconscientemente hacemos y realizamos tareas que han sido inculcadas desde nuestros inicios como individuos, los que generan un comportamiento unificado de acuerdo a la cultura que formamos parte.
Este comportamiento o forma de guiar nuestras vidas se hace evidente, cada vez que uno sale al corredor de su casa y observa a los vecinos en su forma cotidiana, en la que podría distinguir guías de patrones como: todas las señoras haciendo oficio en horas de la mañana, alguna que otra no estará bañada mientras hace el oficio ya que se sudara y sería (según ellas) un desperdicio de agua y de tiempo.
A las seis y cuarenta de la mañana, veras como de manera inmediata empezaran a salir niños con sus padres, o adolecentes a sus respectivos centros de enseñanza y de igual manera se dará esta salida de estudiantes en horas del medio día.
De seguido todas aquellas personas que se dirigirán a sus trabajos respectivos, saldrán en un horario comprendido entre las cinco y las nueve de la mañana , en los que pueden verse tanto hombres como mujeres, en esta fuerza laboral activa que se comporta de esta manera.
Y no solo estamos hablando de formas totalmente instituidas y aceptadas dentro de la sociedad, también hablamos de formas de comportamiento inaceptable, como sería la “vagancia” por ejemplo.
Si uno decide volverse “vago” , ¿cual debe de ser su comportamiento habitual para poder ser reconocido como tal? Primero debe de levantarse en horas muy tardes para la mayoría de las personas , después bañarse casi a las cinco de la tarde o de plano, ni siquiera bañarse. Desayunar a la hora del almuerzo, almorzar a la hora del café de la tarde, tomar café a la hora de la comida y comer como a las once de la noche en adelante, esto depende de ¿a qué hora entra a su hogar?, en fin una serie de acciones que lo distinguirán como un “vago” ante la sociedad, siendo esta una cultura , la “cultura de la vagancia”.
Pero ¿Por qué les llamo culturas? Les llamo así por el hecho de que este tipo de comportamientos, pertenecen a un lineamiento dictado por una sociedad en específico. Y ¿Qué quiere decir esto? Dicho en otras palabras, son formas de ser de un grupo de personas que aceptan (o son impuestas), una serie de comportamientos, los cuales harán, que alrededor del mundo, personas que no se conocen y no hablan el mismo idioma se identifiquen entre si, a pesar de las distancias y demás barreras que se puedan imponer entre ellos.
Así podríamos seguir dando diferentes ejemplos de culturas a las cuales todos pertenecemos, y que forman parte de nuestra sociedades, “El rasgo verdaderamente esencial de lo que llamamos la sociedad humana es su asombrosa diversidad” (Díaz-Polanco, 2000:79). Y usted me dirá ¿Yo no pertenezco a ninguna de estas culturas? Pues sí, todos tenemos formas de comportamiento que nos hacen pertenecientes ya sea consciente o inconscientemente a un grupo cultural en particular, y este nos exigirá una adaptación que “consiste en lo que uno debe de conocer o creer a fin de obrar de una manera aceptable para sus miembros” (Geertz, 1989: 25).
¿Cómo puede uno inconscientemente pertenecer a un grupo cultural? Por qué alrededor de nuestra formación como individuos, hemos observado, copiado, adoptado o sido impuestas ciertas normas de comportamiento pertenecientes a una cultura en específico.
Veamos este ejemplo en particular: Una señora, se levanta, hace el desayuno a su esposo y a sus hijos, de seguido, comienza a “arreglar la casa” o limpiarla, después, hace la comida a las doce medio día, en la tarde ya desocupada de sus queseares, puede o compartir con sus vecinas (ósea chismear), o leer un libro, ver una novela, tejer, en fin una distracción. Ya cuando se acerca la hora de regreso de sus hijos(as) y esposo, ella hará la comida, les servirá, comerá, lavara los platos, acomodara el desorden y se irá a dormir, para que el día siguiente vuelva a hacer lo mismo tal vez por el resto de su vida.
Esto ella lo hará de una manera desprendida y amorosa por el tiempo que tenga que hacerlo, ya que es lo que considera correcto, y piensa que así es en todo el globo terráqueo. Pero qué pasaría si ¿viviera en un lugar diferente, bajo circunstancias y condiciones que no son las mismas a las que ella vive hoy en día?
Ahora imaginémonos a una señora madre, en un país de África, pero no en la zona central, sino de la periferia de las ciudades, estos lugares donde las casas son hechas con materiales orgánicos, tales como excremento de elefante, o con bahareque, con el piso de tierra. Lo más seguro será que esta persona si limpie el piso de tierra y si tenga ciertas normas de limpieza en su hogar, pero estas no serán precisamente las mismas a las que uno está acostumbrado.
O pensemos en las madres que viven en países que tienen conflictos armados internos, que no le permiten ni siquiera pensar en hacer oficio o desayuno a sus seres queridos, ya que puede que ni siquiera vivan con ellas a causa de estar enlistados en un ejército o grupo armado, menos hablar con las vecinas de temas cotidianos.
Es por esta razón que nuestra realidad no es la misma, ni la única en el mundo. Vivimos distintas realidades, las que generan diferentes pensamientos, por ende, diferentes formas de comportarnos y de dirigir nuestra vida.
Muchas de las realidades han sido creadas bajo estereotipos dominadores y creadores de conductas permisivas, para un fin en específico, “estos arropamientos confieren a la gente una identidad social y un sentido de finalidad social, pero ocultan las verdaderas desnudas de la vida social”(Harris, 1980:2), que crean supuestas pertenencias diferenciadoras, que legitiman nuestra condición de persona especial, sobre las demás.
Es como la falsa concepción de una Costa Rica que “para algunos, la particularidad de los costarricenses se deriva exclusivamente de su origen europeo y su homogeneidad étnica y no tenía relación con la tenencia de la tierra”(Camacho Nassar, 1996:133) siendo esto lo que nos distinguen al resto de países centroamericanos, según más de uno.
Claro hay que entender que nuestra forma de vivir y de dirigirnos en ella, es en una muy diferente de la que se acostumbra en Centroamérica, pero esto no quiere decir que en nuestro país no haya existido un pasado armado y violento, que nos haga diferentes a los demás.
En cierta forma por el tipo de creencias que nos han inculcado, no tendemos a ser violentos y tratamos de resolver todo de manera pacífica, dialogando uno a uno, pero esto muchas veces no es bien visto por los demás y nos tildan de arrogantes. Pero no es eso, sino que amamos la libertad, la paz que podamos tener, y no por esto es que nuestro país esté exento de violencia y de belicosidad por parte de sus ciudadanos.
Pero estoy dejando de lado, la idea de que aún y cuando uno vive en un país bajo sus reglas ya establecidas y condiciones impregnadas en ella; puede que muchos ciudadanos no se comporten de la manera en que está estipulado socialmente
El poder disponer de aparatos sociales, que son derecho propio de cada ciudadano, no son respetados y sufren un aislamiento cultural, por ende las “diferencias son patentes no sólo en el acceso de determinados equipamientos u ofertas culturales, sino en los usos que se realizan de ellos(entretenimiento, búsqueda de información, sociabilidad, participación política, etcétera), que también están atravesados por procesos de diferenciación social, etaria, regional y de género” (Rosas, 2008:24), siendo estos los grandes vicios que sufren nuestras ciudades, que desplazan al que no pertenece a cierto tipo de estrato social.
Muchas ciudades tratan de proyectar una imagen glamurosa, transformando sus contornos y haciéndolos más atractivos a la vista del visitante, los convierten en centros de alta cultura, para la comunidad global, pero a su vez provocan “que los nuevos movimientos sociales y organizaciones de base han encontrado un medio de movilización en la gestión cultural” (Yúdice, 2008:49), naciendo de ellos diferentes expresiones culturales y subculturas a su vez.

Veamos esta subcultura del “Anime” , que hace que sus seguidores se vistan y adopten una identidad proporcionada por un dibujo animado y no por un ser de carne y hueso, que insta aprender el idioma japonés, a vestirse con cierto tipo de ropa, pelucas, maquillaje, para poder identificarse con los demás seguidores de este tipo de cultura.
Y así podemos hablar también de diferentes “notas” , en las que se proporcionan ciertas normas de vestimenta, maquillaje, música, accesorios y demás implementos que harán distintivo al individuo que pertenece a una subcultura determinada.
Estas subculturas crecen por la falta de industrias creativas , que se encuentran en el centro de las ciudades, más sin embargo las periferias de estas, no cuentan con infraestructura, ni medios de producción cultural, ya que “El reacomodamiento urbano, basados en el estímulo a la relocalización estratégica de las industrias creativas, de la información y de servicios en el paisaje urbano, han venido muchas veces acompañados por procesos de gentrificación y la consabida reproducción de desigualdades socioculturales que ésta implica”(Dorcé, Giglia y Nivón, 2008:7).
Es por esto que las ciudades olvidadas se revelan y nacen identidades urbanas como un modo de ser metropolitano, en el que imponen sus gustos y reglas para quien desee incorporarse a ellas, no sin antes tener un proceso de aceptación y de asimilación de ideologías que formaran parte de ellos, desde el día en que se incorporen a estas subculturas.
La gran expansión y aceptación, que han empezado a tener este tipo de expresiones, se debe en gran manera a los medios de comunicación masiva, que tienen acceso libre a los hogares (casi sin ninguna restricción) para poder darle sentido a esta forma de “vida urbana”, que dará origen a distintas visiones sobre los espacios urbanos, tendrá la potestad de asignar sentidos al uso de la cuidad como escenario de manifestaciones tanto culturales como políticas.
Las culturas emergentes siendo estas expresiones de la “conducta humana es vista como acción simbólica –acción que, lo mismo que la fonación en el habla, el color en la pintura, las líneas en la escultura o el sonido en la música, significa algo- pierde sentido la cuestión de saber si la cultura es conducta estructurada, o una estructura de la mente, o hasta las dos cosas juntas mezcladas” (Geertz, 1989:24), porque aún siendo estas conductas supuestamente establecidas en cada una de las subculturas, ellas mismas sufren cambios constantemente y pasan regenerándose día a día, no quedándose estáticas por completo.
Los medios de comunicación masiva, tienen una finalidad, la cual es formar criterios, ya sea de consumo, políticos, expansionistas, recreadores, o justificadores de nuestra forma de vivir hoy en día, para poder desaparecer fronteras, países, continentes, para formar a un solo mercado y una sola conducta humana.
Es un continuo ataque por medio de los gobiernos que de manera solapada (por lo menos en nuestro país) utilizan para manipular la información que recibe el pueblo, solo hace llegar lo que considera pertinente para sus fines propios y no comunes.
Nos tratan de imponer diferentes tipos de conductas e idiomas, pensamientos, creencias, ideologías, que si supuestamente no incorporamos por completo y dejamos de ser lo que somos, estaremos condenados a la destrucción, la aniquilación total como sociedad y como individuos.
Debemos de identificar y detener todo este tipo de información malograda, para que no siga creando costumbres de vida y miedos mal fundados en la población más susceptible a creer que todo lo que nos dicen los noticieros televisivos o radiofónicos es la única y total verdad. Como por ejemplo podemos suponer “que la televisión global crea temas de conversación comunes a muchos espectadores en el mundo, así como sentimientos de pertenencia a una misma cadena de eventos y la sensación de estar bajo las alas de un mismo tiempo global” (Ribeiro, 2003:72), todo esto con la intención de formar sentidos, representaciones y construcciones de identidades, así como una historia en común, para crear una comunidad transnacionalmente imaginada.
Estos pensamientos ya calaron muy hondo en nuestra sociedad, y la gran mayoría de la población ya se encuentra manipulada por el gobierno, que le dice que hacer y cómo hacerlo. El problema es que ya es una realidad nacional que el único sistema económico es el capitalismo.
El está desde hace mucho tiempo y quien sabe cuando se marche de la mayoría de los países, pero ante esta problemática no podemos cerrar los ojos para no aceptar la realidad que nos circunda y mucho menos alejar a los grupos marginados de nuestro país a que se incorporen a la globalidad que nos ahoga y domina.
Tal es el caso de los grupos indígenas, a los que queremos enmarcar en un cuadro para que se mantengan incólumes, para de esta manera conservar un pasado propio; tratando de encontrar en él un sentido de pertenencia, que nos dé un aliento de que en algún momento de nuestro tiempo fuimos los dominadores y no los dominados, el problema es que muchas veces el pasado es mucho más tormentoso que el presente, lo que da como consecuencia el desechar lo indígena por ser “retrograda” y atentar en contra de la modernidad.
Pero el problema es que no queremos que se incorporen al mundo actual y no les damos los recursos para que puedan sobrevivir ellos mismos, ya que “estudios recientes sobre las condiciones socioculturales y las demandas políticas de los pueblos indígenas muestran que muchos representantes de la llamada América profunda están interesados en la modernización. No solo enfrentan algunas injusticias para afirmar su diferencia; también quieren apropiarse y reutilizar bienes modernos a fin de corregir la desigualdad” (García Canclini, 2004:54).
No es decisión nuestra él marcar el camino del indígena hacía la modernización, es solo de ellos, ya que son seres humanos deseosos de mejorar su calidad de vida, como cualquiera de nosotros; pero si es nuestro compromiso, el tratar de que ellos no sean pisoteados en el camino y puedan lograr sus metas sin consecuencia alguna.
En este ensayo no puedo dejar de lado el tema de los medios de comunicación, ellos son los grandes forjadores de criterios y pensamientos, en este camino de “información”, surgió (de él mismo) una rama, jamás pensada, que fue la información comunitaria reveladora de verdades, que fue creciendo poco a poco, casi imperceptiblemente, cuyo fin es el de mostrar realidades y cosmovisiones diferentes a las implantadas por los gobernantes del mundo.
Estas comunidades se fueron desarrollando y fueron tomando fuerza desde el mismo seno de la comunicación, creando otro tipo de conciencias y de conductas a seguir, no siendo estas precisamente las de el capitalismo que se nos imponía por medio de comerciales, noticias y música.
Herramientas fundamentales como el Internet, (que su función específica no es la misma de sus inicios a la que tiene hoy en día ), han logrado formar espacios de debate de ideas y de acontecimientos que nos afectan a todos por igual, y son de interés mundial.
El tiempo global ya está aquí y crea procesos de vitalización que modifican la realidad de uno mismo, “generando así nuevas posiciones subjetivas y formaciones identitarias, sostengo que el capitalismo electrónico-informático constituye el ambiente necesario para el desarrollo de una comunidad transnacional imaginada-virtual y que internet es su base tecno simbólica” (Lins Ribeiro, 2003:73), en la que se puede unificar criterios y crear conciencias, que puedan mejorar nuestra situación actual.
Debemos de ser muy cuidadosos y cautelosos en nuestras decisiones, ellas tienen que ser bien fundamentadas, analizadas desde diferentes perspectivas, sin dejar a la malicia de lado, ya que si algo he aprendido en mi vida, es que nada se hace sin ninguna intención o propósito de por medio.
Esta supuesta integración de ideas, formas de vida y mercados comunes tiene una intención devastadora, el querer empequeñecer al mundo, por medio de la aniquilación del espacio a través del tiempo, es con la intención de crear un mundo más compacto y fragmentado a su vez, para integrarlo en un tiempo único, el “tiempo global”.
No es solo cuestión de pensar que si ¿hago lo correcto o no?, en que ¿estoy insertado en la cultura que dice la verdad y actúa conforme a ella?, es más bien el pensar en que si ¿lo que yo hago afecta a otros?.
Esto de lo global y lo local, es una lucha desigual, en donde el gran y poderoso capitalismo, trata de destruir a lo que es nuestro, todo aquello que nos distingue y nos hace pensar de maneras diferentes, para encontrar soluciones desde distintos puntos de vista.
El desechar nuestro pasado, borrar nuestros legados familiares, costumbres, es la verdadera intención de esta globalización económica. No permitamos que nos borren la memoria. Aceptemos ingresar en este mercado mundial, pero siendo nosotros mismos, con nuestras leyes y pensamientos.
No nos convirtamos en robots automatizados, que no piensan ni hablan, seamos críticos objetivos, denunciemos lo que tiene que ser denunciado y démosle vía libre a lo que nos va a procurar un futuro mejor.
Terminemos esta guerra de la humanidad contra la humanidad, en la que solo unos pocos salen ganando y demasiados terminamos perdiendo, que no tiene el más mínimo sentido, por el respeto de los demás, el respeto al derecho de ser libres y vivir en paz.
No permitamos que nuestros países se conviertan en compradores compulsivos y que los países dueños del destino, se conviertan en los grandes acreedores del bienestar de la humanidad. No sigamos permitiendo el endeudamiento por desarrollo; ese desarrollo que nunca se ve, ya que los gobiernos malversadores de fondos lo único que hacen es engrosar más sus bolsillos.
Muchos rechazan su pasado y creen que les pertenece a otros menos a él, pero es el momento de que recapaciten y piensen lo que están haciendo. Este es nuestro terruño, nadie no lo ha regalado, todo es ganado por la lucha de muchos hombres valientes que entregaron su vida para que no seamos subyugados por nadie. Así que seamos consecuentes y démosle el respeto a su vida entregada de ellos para con nosotros.
Tratemos de lo que se universalice sea el respeto, el derecho a ser felices, el amor verdadero de hermanos que somos todos por igual, la inteligencia y la coherencia de una humanidad conjunta y solidaria, para empezar a hacer un mundo mejor.
Todos tenemos algo de costarricenses, todos tenemos algo de indígenas, todos tenemos algo de europeos, todos tenemos un poco de todo, así que cual es la necedad de tratar de desligarnos de lo propio. No es razón de vergüenza el tener un pasado pobre y difícil. Un pasado manchado por la ingenuidad y la confianza excesiva. Pero si es digno de destacar que este pasado ya no va a volver a suceder.
Que ya aprendimos la lección y que no permitiremos que lo local, sucumba frente a lo global, debemos luchar para que nuestros pensamientos sean propios y no de otros. Démosle el lugar que se merece a nuestra autonomía y todo aquel que quiera negociar con nosotros tendrá que hacerlo bajo un marco de respeto por lo nuestro.
Es hora de integrarnos al mundo, pero eso no significa que regalemos todo lo que nos ha costado conseguir, nuestra soberanía, costumbres, idioma, idiosincrasia, todo esto vale y mucho, pero nadie la respetara si no la respetamos nosotros primero.
Esa es la razón del ¿por qué, le pedí que me escuchara? Se lo pedí para tratar de que todos por igual jalemos para el mismo lado. Para que nos quede claro, que todos pertenecemos a algo, ya sea esta una cultura o una sub-cultura, que todos pensamos de una manera muy parecida. Que todo lo que queremos es ser individuales y en nuestra individualidad tener algo en común con alguien.
No es malo el no querer sentirse solo y ser comprendido por alguien, lo malo es hacer sentir lo contrario a los demás que me circundan. Hay que abrir los ojos, mente y pensamientos, para poder identificar que no está bien y que está mal.
Y si no vamos a comprender a los demás, por lo menos respetar sus formas de ser y su forma de vivir, para no perder el rumbo que se debe llevar, para tener una sociedad de igualdad.
Tenemos diferentes formas de ser dentro de nuestro país, y aún así seguimos siendo costarricenses, añoramos y queremos proteger lo nuestro, ya que el sentido de pertenencia que tenemos de ser ticos, sobrepasa todo entendimiento. Y si dentro de Costa Rica hay diferencias, imaginémonos en el resto mundo, cuantas diferencias hay en él, que muchas veces nos acerca o aleja más como humanidad.
Es importante saber de que si nos incorporamos a la globalización de una manera desobligada, pueda que perdamos esto de ser nosotros y perder lo local en el trayecto, más sin embargo si lo hacemos respetando y haciendo respetar lo que somos, podremos formar parte de un todo que podría eventualmente funcionar, pero todo en un marco de respeto por el “otro” y por lo “mío”.
Es por eso que yo digo: “que ni soy de aquí, ni de allá, ni de este o aquel lugar, es más soy de todos lugares al mismo tiempo”, porque todos por igual me han heredado algo especial para crecer como ser humano, todos tenemos algo que decir, todos tenemos nuestro “poquito” de verdad, y al final lo que buscamos es la felicidad, la paz y el respeto por igual.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Alteridad

Introducción
Me parece muy importante y pertinente el aclara el concepto de alteridad, ya que a partir de el, se basara la gran mayoría de este ensayo, por la razón de que se busca encontrar afinidad con la problemática que han sufrido los pueblos indígenas, no solo de nuestro país, sino de todo Latinoamérica.
Alteridad es cambiar nuestra perspectiva por la del "otro", teniendo en cuenta su punto de vista, la ideología, la concepción del mundo que ellos tienen, siempre respetando y no dando por supuesto que la "de uno" es la única realidad que existe.
Partiendo de este concepto, trataremos de relatar la realidad objetiva de todo lo que ocurrió desde la conquista Europea, hasta nuestro tiempos, siempre buscando a la verdad, y no exagerando, ni minimizando ninguna situación que ayan acaecido en este transcurso de tiempo.
No se tratara de ver a el “mal salvaje” como fue visto en el tiempo de la colonia, que lo veían como a un monstruo físico y moral, para promover un desarrollo agresivo en contra de las sociedades nativas de América, ni tampoco como el “buen salvaje”, de Rousseau en el que la pureza y bondad originales fueron corrompidas y distorsionadas por la civilización y la interacción con los europeos.
Cada uno como sociedad individual, con sus reglas y lineamientos, pudo haber tenido sus errores y virtudes como cualquier comunidad, pero no será omitida ninguna realidad, por parte de las dos contrapartes aquí expuestas.
Lo que si se hará será denunciar el mal trato y la discriminación que ha sufrido el indígena a través del tiempo, hasta nuestros días, ya que todavía no se ha logrado ese punto medio de respeto y de unidad, el la que se podrá dar los mismos derechos y privilegios a todos por igual.

El proceso histórico latinoamericano estuvo siempre marcado y viciado de propuestas y manejos de las fuerzas Europeas, las cuales vinieron -según ellos- a liberarnos de nuestras ataduras ideológicas, culturales y religiosas, esto dio como resultado explotación y disgregación. El continente americano sufrió divisiones como consecuencia de los intereses europeos en la región, que conquistando, colonizando y destruyendo, desmembraron y dispersaron a la población originaria que debilitada, fue sometida a su antojo por las conveniencias europeas.
España y Portugal fueron los mayores usufructuarios de todas las riquezas que en América Latina habían, nos despojaron de casi todo lo que éramos y de lo que teníamos, en su afán de ocupación y por la imposición de la fuerza tomaron posesión de los territorios que hoy detentan como propios, particularmente las islas caribeñas, las cuales se encuentran bajo su mando.
El fin de estas ocupaciones Europeas era tener presencia en América, para poder explotar como propios sus recursos, siendo estos mismos los que les darían riqueza, poder y estatus internacional; mientras que aquí en América, solo se vivía confusión, desesperación y denigración por parte de los Europeos.
Antes del contacto con Europa en América Latina había hombres y mujeres, civilizaciones y culturas que no estaban marcadas por ese concepto de otredad que implicó la conquista, esto solo para poder legitimar sus discursos euro centristas del "Otro", es aquí donde comienza la construcción del concepto reduccionista de "indio".
Creo que para el momento de la conquista de América, ya nos habíamos convertido en un solo pueblo, desde Alaska, hasta Chile, por la razón de que los europeos nos veían como una sola tribu que se extendía por un basto terreno, el cual tenía que ser civilizado y convertido al cristianismo.
No vamos a obviar que antes de la conquista, los pueblos de América si hacían ocupaciones a otros pueblos del continente, pero esto no significaba ni implicaban una destrucción de la civilización, ni una imposición civilizadora, ya que no se alteraban ni la organización productiva, política interna, o la religión.
Por su parte la conquista española en mesoamérica impone una nueva manera de dominar que implicó la destrucción, el saqueo y la negación de la civilización preexistente, al punto casi de la destrucción total de ellas, tanto en lo físico, como en lo material.
Esta ideología y percepción de que los pueblos indígenas en la que ellos eran minimizados y invisibilizados perduro y perdura en nuestras sociedades, por lo que la antropología latinoamericana surgió como el entendimiento del “Otro”, en el cual se pone en la palestra, las problemáticas que sufren estas sociedades.
La idea de la antropología latinoamericana es la de eliminar de una vez por todas ese estigma de mundos ajenos y total mente desligados a nosotros, más bien, se desea hacerlos parte sus naciones y democracias a las cuales ellos pertenecen, “Así se trata de enfocar la estrecha relación existente en Latinoamérica entre la producción teórica y el compromiso con las sociedades estudiadas en la cual las sociedades estudiadas no son entendidas como mundos exóticos, aislados, lejanos o fríos, sino coparticipes en la construcción de nación y democracia en estos países”( Jimeno, 2004:33).
Claro, como en toda disciplina y como en cada empresa que hace el hombre, se encuentran irregularidades, que entorpecen y desacreditan muchas disciplinas, ya que a la antropología latina se le achaca la idea de que también es discriminatoria en el contexto de incorporación de conceptos, por parte de antropólogos del centro de América.
El problema radica en que se ve a la antropología latinoamericana como una metrópolis centrada tanto en México como en Brasil, ya que en estos lugares es donde más auge tomo la disciplina y de donde han salido la gran mayoría de expositores de la misma.
Es por esta razón, que un pequeño grupo, ven a los antropólogos de los demás países como estudiosos que solo asimilan las ideas de los grandes centros de enseñanzas y que no son capases de crear hipótesis ni teoría antropológica por parte de ellos.
“Subyace allí la idea de que en los países periféricos o no se produce teoría en antropología o esta es una transplante de las tendencias teóricas creadas en los centros metropolitanos” (Jimeno, 2004: 35).
Estas concepciones erróneas se han ido acabando poco a poco, y la importancia de todas las formas de antropología latinoamericana están siendo analizadas e incorporadas a la ciencia como tal, dándole el lugar que se merece.
La implementación y la integración de la información que emana de la antropología de nuestros países de Centro de América, no será solo para intercambio de notas académicas, sino debe ser vista desde una perspectiva de debate, los cuales pueden enriquecer más nuestros estudios, lo que daría como resultado un consenso en los temas que se toquen, desde un punto holístico.
La antropología latinoamericana ha participado en la creación de categorías y enfoques generales para de esta manera comprender la presencia y la acción social de una gran variedad de actores sociales emergentes , que no se restringen a reclamar su existencia política, sino también modificar las leyes de sus países, dándole lugar a su propia memoria histórica. Es muy necesario que para que esto se logre, el replantear conceptos tales como comunidad, etnia o identidad y muchos otros más.
“Si bien el antropólogo latinoamericano realiza su conocimiento a partir de una relación de exterioridad con otras culturas y lo hace a partir de su propia cultura científica, de origen principalmente metropolitano, inevitablemente mantiene una relación de intimidad con ese “Otro” (Jimeno, 2004: 42).
Este contacto con el otro, esa identificación con él, esa alteridad, que tenemos con los pueblos indígenas, fue la punta de lanza para la antropología latinoamericana.
El problema indígena nace desde el punto de vista económico de un país, y trasciende a otros tópicos más complicados dentro de una sociedad, hay más aspectos que conforman a las naciones, en las que ellos son completamente ajenos e ignorados por completo, como por ejemplo los mecanismos administrativos, jurídicos o eclesiásticos.
Es muy difícil que estos pueblos por si solos puedan resolver este problema, ya que alzan la voz y nadie los escucha; desgraciadamente han sido reducidos en población, esto no los hace una gran fuerza como para poder conformar un partido político en el cual puedan defenderse, dentro de la estructura del Estado Costarricense.
Es aquí donde alzamos la voz nosotros por ellos; debemos de tratar de hacer conciencia en el individuo para de esta manera, crear un despertar social ante la injusticia que ellos sufren, ya que si no la “condición indígena puede mejorar de dos maneras: o el corazón de los opresores se conduele al extremo de reconocer el derecho de los oprimidos, o el ánimo de los oprimidos adquiere la virilidad suficiente para escarmentar a los opresores” (Mariategui, 2007: 31).
Ya en algunos países de Latinoamérica se han librado cruentas batallas por los derechos indígenas, en las que muchas personas han perdido la vida, por esta causa, tanto de un lado como del otro.
En un país como el nuestro, lo último que queremos es que esta situación llegue al extremo de convertirse en un conflicto armado, se supone que en Costa Rica todo se arregla hablando, y esa es la esperanza de todos, que mediante el dialogo se pueda resolver este problema.
Debemos de aumentar las dimensiones de las reservas indígenas, devolverles un poco de lo que les ha sido arrebatado a través del tiempo y siempre a sido de ellos, ya que la tierra para el indígena es su alegría, “El indio ha desposado la tierra. Siente que “la vida viene de la tierra” y vuelve a la tierra. Por ende, el indio puede ser indiferente a todo, menos a la posesión de la tierra que sus manos y su aliento labran y fecundan religiosamente”, (Mariategui, 2007: 36).
Si les damos la potestad y el poder de la expresión -y aparte los escuchamos- es posible que la solución de todos estos problemas se de, pero esta solución debe ser social y sus realizadores deben ser los propios indígenas.
En muchos de los países latinoamericanos se ha ido dando una serie de transformaciones que han beneficiado al movimiento indígena, más que todo en el escenario político, en los cuales ya se ven grandes conglomerados étnicos participando activamente en la toma de decisiones.
Las modalidades de participación son variadas según los países, pero lo que importa es, la incorporación gradual de la nacionalización de los movimientos indígenas, promoviendo sus metas socioculturales, políticas y económicas.
El tema de la autonomía se hace presente en muchas mesas de discusión de los países Latinoamericanos, la propuesta de que esta es la solución a los conflictos étnico-nacionales y del marco jurídico-político, toma mucha fuerza.
“La atención de un buen número de organizaciones indígenas hacia la autonomía estaría reflejando una elevación política de la conciencia étnica y un mayor desarrollo programático, como resultado de una mejor comprensión de la sociedad nacional en la que los grupos étnicos están insertos” (Díaz-Polanco, 1999:119).
Pero si creemos que con solo el echo de entregarles un territorio con nuevos perímetros sería la solución a todos los problemas, estaríamos cometiendo un gran error, ya que esto implica el reconocimiento tanto del pueblo, siendo este considerado una unidad social, jurídica y política, capaz de tomar decisiones importantes para ellos mismos.
El termino etnodesarrollo consiste en un cambio de la correlación de fuerzas sociales y un cambio político que iguale fuerzas, entre los grupos sociales y la población, para así poder desarrollar su propia cultura, de una forma libre y respetada, por todos.
Este proyecto de etnodesarrollo consistirá primordialmente en una ampliación y consolidación de los ámbitos de la cultura propia, considerando a esta misma como la fusión de todas las culturas que conforman a un país; eso si, el apoyar a todas las formas de organización propias, no significa rechazar la innovación, ni al desarrollo de un Nación.
Ya que si solo se entorpece el libre crecimiento de un Estado, así por así, sin ninguna base sólida, solo por creer que todo desarrollo es malo, tampoco es la consigna de este trabajo, ya que de lo que hablamos, es de crear una unidad, igualitaria, respetuosa y conciente de las problemáticas que suceden dentro de ellas, pero si dejar descuidado el aspecto de implantación en un mercado mundial, para poder sobrevivir en este mundo capitalista.
Tampoco se trata de dinamitar las fronteras con Costa Rica y empujarnos al mar, para convertirnos en una isla, para de esta manera desconectarnos del mundo, no se trata de una igualdad social, de un respeto por igual, pero también de un bienestar total para todos.
“Anoto lo anterior sólo con la intención de mostrar que la proposición de apoyar el proceso etnodesarrollo en las formas de organización propias, frecuentemente identificadas como tradicionales, no significa rechazar la innovación, ni privilegiar a las formas “tradicionales” como las únicas validas o permanentes.” (Bonfil, 1982:140).
Se que suena a utopía, a algo que solo en los mejores cuentos de “hadas” puede ocurrir, pero la idea de ser una sola sociedad, respetuosa de la individualidad, es algo que siempre anhelare y luchare para que se de.
Sabemos que todos estos grupos sociales tienen su cuota de verdad, tienen su historia, sus costumbres, ceremonias, conmemoraciones, dioses, comidas, vestimenta, y cosmovisión diferente a las de nosotros, esto nos puede enriquecer y fortalecer como nación, ya que la acumulación de pensamientos e ideas, nos hará más tolerantes.
“Actualmente se acepta en forma creciente el paradigma de la convivencia igualitaria de culturas, pero el imaginario sobre el bárbaro no ha desaparecido sino que sobrevive implícito en las representaciones comunes de la sociedad y en la ideología del indigenismo.” (Barrabás, 200:19).
Dejemos ya de construir de una vez por todas a “Otro” como fuera de la historia y del tiempo, exotizándolo y demonizándolo, ya sea como un ser ensalzado en su pureza o por ser un “primitivo” destinado a desaparecer, si no lo logramos “aculturar”.
Veámonos como uno solo, sin perjuicios ni estereotipos, igualitariamente; formemos parte de esta “Alteridad”, para de esta manera poder entender y comprender el ¿Por qué? de las cosas que nos acompañan día a día, tanto a nosotros, como a él “Otro”.